Si es primera vez que entras aquí relaja el choro y disfruta. Si es que entras porque me conoces no juzgues. Puede que no todo lo que leas te guste o lo aceptes pero esta soy yo y aquí me tienes.

lunes, 6 de noviembre de 2017

3 de mayo

- Comienzo escuchando "Youth - Daughter" -

Y yo andaba nerviosa, algo desilusionada por todo lo que había estado pasando. Salía con un chico en ese momento, alguien insípido, un pequeño antibiótico para la soledad, nada serio, nada de lo que se pueda llamar "algo más".

Me rehusaba a dejar mi pasado atrás y seguía echándole paños fríos a lo que sentía, esperando un milagro por parte de un simple mortal, engañándome a mi misma de que si esperaba quizás el tiempo suficiente él volvería, las cosas mágicamente sanarían y todo sería perfecto. No, no era así, pero no me pone triste pensarlo. Ahora no, pues cuando ya pasa el tiempo puedes ver todo desde un lugar mucho mejor. Pude ver que no eramos el uno para el otro, que ambos queríamos cosas diferentes, eramos diferentes, pensábamos diferente, sentíamos diferente y merecíamos a alguien diferente. 

Sin embargo, aquel 3 de mayo yo seguía media dormida, algo dubitativa. Así que poco arreglada y casi resignada a que esa cita iba a ser un desastre tomé valor y salí a tu encuentro. 

Recuerdo que era un día de sol, apesar de estar a puertas del invierno una increíble resolana nos sorprendió aquel día en lo poco que quedaba de la tarde en Miraflores. 

Llegué

Entre nervios y ansiedad me acerqué a una de esas señoras que venden cigarros en la calle. Jamás me había pegado al hábito pero ya sabes, fueron meses difíciles y pues, también servía de excusa para hacerme la interesante mientras esperaba.

Lo puse en mi boca, lo prendí, le di un pitazo y seguí caminando al lugar dónde habíamos quedado. Mirando alrededor, trataba de recordar como te veías en fotografías. Sólo habíamos hablado un par de veces y no tenía ni idea de qué iba a suceder. Cambió el semáforo, crucé la pista y te encontré.

Tus ojos

Fue lo primero que pude notar cuando te me acercaste. Tus ojos llenos de calidez, como si vibraran alrededor de mi cuerpo, una grata bienvenida para una extraña asustada. No voy a negar que fueron algo intimidantes pero en el buen sentido de la palabra, eran como si me retaran a estar al mismo nivel, a cambiar de actitud, a sonreirte como tú lo hiciste en esos 3 segundos de miradas.

Super decidido y con ganas de mostrarme el mundo, nos dirigimos a dónde sólo tú sabías. Tenías todo planeado. Algo que me sorprendió muchísimo, me trajo alivio y seguridad. Jamás había cedido mi timón, jamás había estado cómoda de copiloto, pero tú llegaste y me hiciste sentir tranquila, como si te conociera de años, como si fueras parte de mi. Es un sentimiento que no puede quedarse en palabras, que no puede ser descrito, es un sentimiento que va más allá de todo lo que conozco. Me sentía en casa.

- Suena "Alvvays - One Who Love You" mientras me preparo a escribir el siguiente párrafo -


Kulka

Llegamos a un pequeño café, uno de esos lugares que entre tanto ruido y música y tráfico y laberinto logras encontrar calma. No hubiera podido escoger mejor lugar que ese. Las luces tenues, un ambiente que se pintaba de colores cálidos bailando entre naranjas y amarillos con muebles que te conducen fuera de la ciudad como una pequeña casa antigua, como esa casa de la abuela, ese lugar cómodo a dónde vas a sentirte bien, seguro, en casa. Perfecto.

Nos sentamos en una pequeña mesa que escogimos al final de café, muy pegada a la barra y comenzamos a conversar ¡Dios como se pasaron las horas! Entre anécdotas y risas, cuentos, sueños, pasado y futuro. No paramos. Hicimos durar un café toda una vida sin imaginar que ese sería el primer recuerdo del inicio de la nuestra.

Barranco

Luego de eso, ninguno quería que la noche terminara. Era domingo, no era un buen día para irse a escoger bares o bailar y sinceramente no creo que ninguno de los dos hubiera querido eso. Así que fuimos a comprar un par de cervezas, caminamos un poco, tomamos un carro y decidimos irnos a Barranco, el distrito bohemio.

- Suena "Mogwai - Take Me Somewhere Nice" en mi computadora y se me escarapela el cuerpo -

Al llegar a barranco dimos un par de vueltas antes de caer en un bar de la plaza. Tomamos un par de chelas más y nos dirigimos a la bajada de baños. Al llegar al puente de los suspiros me dijiste que esperara. Tomaste aire y cruzaste sin respirar todo el puente. Jamás lo había hecho pero me gustó seguirte el juego. Llegamos hasta un pequeño balcón antes de bajar a las playas y hablamos.

Creo que fue una de las mejores charlas que he tenido, te veía mirando el mar, mirando hacia abajo, al abismo, pude sentir que habías pasado por mucho. Lo veía en tus ojos cuando me hablabas, cuando me contabas tu pasado. En ese momento sentí mucha empatía hacia ti, nuestros escenarios eran diferentes pero el miedo y el anhelo de encontrar a alguien que realmente nos quiera era el mismo.

Ese día fue diferente. Creo que jamás había tenido una cita así, tan real. Después de eso me fui a mi casa pensando lo bien que la había pasado a tu lado. Jamás me había sentido así con nadie, me parecía extraño pero al mismo tiempo quería volver a sentirlo. Me tomó unos segundos tratar de convencer a mi mente de no emocionarse, pues ambos teníamos mucho miedo de volver a amar y no nos queríamos arriesgar a mucho. Llegué a casa, te escribí lo genial que la había pasado y eso fue todo.

Aquel día me fui a dormir sin saber que ese sería el inicio de una relación hermosa, de todo lo que siempre quise tener, de aquel "valió la pena" que siempre quise decir. Ese día fue el comienzo de un amor distinto, bueno, bonito y real.

Gracias Gian por estos días desde el 3 de mayo. Gracias por ser como eres conmigo, por descubrir cosas que nadie jamás había podido, por hacer nacer en mí tanto amor que ya no me cabe en el cuerpo. Gracias por el apoyo incondicional, tu tremenda comprensión, tu amor por los detalles y el arte, por la pasión del sexo, por las risas hasta que me duela el estómago, por las miradas que me sonrojan. Gracias por aprender a mi lado, por enseñarme nuevas cosas y por darme el amor más puro que he podido conocer hasta ahora. Gracias porque sin saberlo eres la razón de mi felicidad.

Atte.

Fio



jueves, 14 de septiembre de 2017

Amor del bueno

No peleamos, ni siquiera de casualidad.
No hay llantos no hay celos ni malas palabras.
No existe la envidia ni la cólera ni mentiras ni caprichos.
No hay lugar alguno para la venganza o el resentimiento.
No es nada parecido a lo que he vivido antes y eso no sólo me sorprende me llena de alegría, me encanta, me llena, me enamora cada día.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Esto

Querida Fiorella,

La vida a veces nos tiene arriba como otras veces nos obliga a bajar para ver las cosas desde otra perspectiva, hasta hay veces que nos baja para volver con más fuerza aprendiendo de los errores, de algo estoy seguro….

Quizás la frescura de nuestros cuerpos conociéndose como nuestros corazones juega en contra cuando amamos como amamos, ya que amamos como se ama una sola vez en la vida, discúlpame si me tomo la confianza de pensar por ti al hablar por los dos, pero me diste la seguridad de sentir lo que sientes, es que mi fortuna llegó cuando llegaste tú, de algo estoy seguro…

A veces suelo pensar ¿cómo serían mis noches sin ti? Sin tu abrazo, sin tu olor, sin la textura de tu lunar sobre mis labios, sin encontrar tus cabellos sobre mi pecho al momento de cambiarme o esos ojos que me hacen creer que hay algo divino por encima de todo.
No concibo un día en que no recorra con mis manos tu cintura, el inicio de tu espalda o el final de tu cuello, no concibo un día en que no me aleje tan solo para contemplarte y recordarte lo importante que eres para mí.

“Que no me falte tu cuerpo jamás. Ni el calor de tu forma de amar, jamás. Ni la ternura de tu despertar, Que no me falte jamás. Que tu cariño no sea fugas, jamás”

Hoy mi alma te habla, ya que no hay más sinceridad que las palabras que salen de ella, un amor como el mío no se puede acabar, no se puede dañar, no te puede olvidar.

A todo esto te preguntarás

-¿De qué estoy seguro?-

Estoy seguro que estoy dispuesto a luchar por esto, que lo mereces, mereces lo mejor y desde que te conocí tuve el deseo de siempre darte lo mejor de mi, perdóname si aveces no soy lo que mereces, si hay algo que quiero eres tú. 

Atte. Gian

domingo, 25 de junio de 2017

Suerte

No voy a tener celos de un alma inocente, que como yo podría tropezar ante tanta belleza.
Que como a mi le deslumbras y le apeteces.

No tendré celos de un alma inocente qué como buen mortal se enamora de los ojos más lindos, de tu sonrisa perfecta.

No tendré celos de un alma inocente de aquellas miradas que te lanzan al viento, de pequeños intentos de tocar el cielo contigo.

Porque entiendo, porque comprendo.
Porque siento compasión por aquellas almas, que como la mia se vuelven locas cuando te ven de lejos.

Que como la mia se estremecen cuando las miras, cuando las tocas.
Que cuando te sienten se aceleran, se retuercen.
Que como la mía se enamoran con cada cuento, con cada risa.

Y es que les tengo afición a todas ellas.
Las respeto y les deseo suerte. Aquella suerte que sólo yo pude tener.
Aquel error fortuito que alguien divino debio cometer.
Suerte de tenerte todo el día, de ver contigo madrugadas, de cada beso, de compartir almohadas.

Suerte de tu barba picando mis mejillas, de tus ojos, tus sonrisas.
Suerte de contar tus pecas, de tener tu abrigo, de compartir un vino contigo.

No tendré celos de quien te quiera, de quien te sueñe, de quien te piense. No tendré jamás celos, pues conmigo fue pura suerte.

sábado, 10 de junio de 2017

G

Y cuando te vas me tengo que recostar.
Respiro y doy tres suspiros mientras me llevo las manos al pecho.
Cierro los ojos y recorro tus recuerdos.
Comienzo por tus ojos, aquellos que siempre me sonríen cuando llegas a casa.
Cuento cada una de tus pestañas, las que dices tener tristes, las que beso cuando lloras.
Me concentro en tus ojeras, las más bellas. Las almohadas de una mirada tierna, de un camino sin frenos, de una pasión constante.
Me quedo colgada uniendo tus pecas, formando dibujos, imaginando historias de su creación,  pensando en si se deben a la herencia que tienes por parte de tu madre o sí salieron por un día de mucho sol.
Bajo hasta tu boca, aquí es dónde el corazón ya no responde. Mi control desaparece. Mi calma se disipa. Mis manos, que yacían en mi pecho tiemblan sintiendo los retumbes y saltos que este da y el deseo planta su bandera al frente formando filas hacia la revolución del placer. Y es que al recordar tus labios, recuerdo la primera vez que los besé, lo largo que fue esperar probarlos, tenerlos tanto tiempo al frente y disimular las ganas de morderlos, de sentirlos, de quedarme a dormir en ellos hasta que finalmente pude tenerlos en mi, sentir tu barba en mi rostro, tus manos marcando territorio en mi cuerpo y tu pecho bombeando aceleradamente contra el mío. Debo confesar, que tus labios son de los mejores que he probado, de los más carnosos, de los más sensuales, que calzan a la perfección con los míos, al igual que tu cuerpo, que tus manos, que tu esencia.
Debo confesar que me enamoré de ti en 2 días, que desde que te vi ya sentía que te conocía, que eres todo lo que pensaba tener, lo que no recordaba que quería, lo que daba por perdido, de lo cual me resignaba a no encontrar. Eres esa luz, esa calma, aquel remedio para todos mis días malos. Eres lo que más protejo últimamente, lo que cuido, atesoro, lo que quiero.
Ese eres tú, la persona con la que todo se siente tan correcto, tan posible, tan perfecto. Un alma entre tanta gente, una posibilidad entre miles de intentos fallidos, una vez a las quinientas. Un destino, un futuro. un ahora.


viernes, 2 de junio de 2017

Apostar

¿Y cómo le digo que yo soy de todo y de nada?
De mil apuestas por día si es para verlo llegar, para hacerle un café por las mañanas, para conversar en la oscuridad.
¿Y cómo le digo que sí?
Que demos todo, que no tenga miedo a nada.
Que entiendo y que quiero entender
Que sonrío cuando me lo imagino volando a lo más alto, a lo más lejos, aunque lejos de mi, sonrío.
Y que quiero ser yo la que le de el impulso
La que le marque un beso
La que le abra un vino
Que quiero ser la que no fueron con él
La que lo tape con el frío y le acaricie la barba y le raspe y le pique y le vuelva a zampar el beso.
La que navegue con él, sin él, con su recuerdo o dentro de su cuerpo.
La que recuerde el color de sus ojeras, la que se levante de día y vea su espalda, la que se acueste y sienta sus manos.
¿Y cómo le digo que el miedo es momentáneo?
Que cuando se va sólo me queda belleza.
Y belleza es lo que he sentido con él.

Que volví a soñar
Que mi sonrisa no había sido tan grande en mucho tiempo y que el tiempo es tan descarado que nos tiene aquí sentados esperándolo, a ver que sucede.
A ver si se arregla todo por simple magia.
A ver si esto pasa, se acurruca, se desvela y se olvida.
¿Y qué si no quiero esperar?
¿Y qué si quiero correr?
Y correr a no perder más tiempo, a no darle el gusto a la espera de lo que es bueno, de lo que es puro, de lo que eres tú.
Porque te quiero
Porque no quiero salir de aquí sin tenerte, de esta vida sin verte, de este sueño sin "tú", sin yo, sin volverlo a intentar.

Así que quiero apostar
Quiero darlo todo con tal de morderte el hombro una vez más.
Quiero acompañar, ser tu amiga, ser amante, ser inicio y final todo lo que te angustia.
Que llegues a casa y me abraces, me ahorques, me llenes, me sueltes y te vayas.
Te quiero a ti, completo, en pedazos, aveces bien, aveces hecho mierda, hasta el culo, con deberes, con placeres, con tormentos, con ternura.
Te quiero cómo aquel niño ruega por el dulce, como un puberto anhela el recreo, cómo un adolescente piensa en sexo.
Te quiero cómo se quieren todos los placeres, cómo se esperan todos los deseos, cómo se que tú me quieres a mi.

jueves, 25 de mayo de 2017

Un nuevo capítulo

Pocas son las veces que me siento segura de lo que hago, de las decisiones que tomo, del camino por dónde voy. Paro en constante miedo de cagarla o tomar la ruta equivocada. No creo ser la única con incertidumbre ni la última en sentirlo.
Este último año, ha sido de días difíciles, decisiones duras, noches solas y mañanas arrepentidas. Sin embargo, haber conocido tanto caos tan constante, me hace apreciar y reconocer la tranquilidad cuando la veo, la belleza de lo estable, de lo sano, de lo bueno. Eso vi la primera vez que me sonreíste.
Volviste todo blanco, el ruido en silencio y los olores en perfumes. Me tienes en constante equilibrio, en destellos, en calambres, en ganas de volverlo a intentar.

lunes, 24 de abril de 2017

Tiempo, bendito tiempo

Hoy me di cuenta que el tiempo sí lo cura todo.
Claro, lo cura para las personas que lo toman con seriedad. Quienes no desperdician su tiempo, es más, lo atesoran y lo usan para crecer, para aprender, para soltar o para perdonar. 

Hoy me puse a ver una de esas conversaciones antiguas ¿Por qué? Quizás el invierno, la nostalgia de lo que sucedió ayer o sólo para encontrar una razón por la cual no debería llamarte y correr a tus brazos. En fin, estuve leyendo una última conversación en Instagram y me di cuenta de cómo intentábamos tapar el sol con un dedo.

Las cosas iban mal, yo había cambiado y tú también. Ambos estábamos tan heridos, tan cansados, tan decepcionados el uno del otro. El amor había pasado a segundo plano. Una pena realmente, pero así se dieron las cosas. Era inevitable la separación. Creo que si no nos hubiéramos separado en ese momento hace aproximadamente 7 meses, nos hubiéramos terminado odiando para siempre o quizás peor, hubiéramos seguido juntos viviendo en engaño, en cólera, en una relación llena de resentimientos en la que ambos sufríamos muchísimo.

Ver para atrás ahora, me hizo darme cuenta que tu y yo debíamos de terminar. Era necesario y por más que dolió muchísimo y que hoy en día incluso anhelamos estar juntos aunque sea unos minutos, en ese momento no podíamos soportarnos el uno al otro. Habíamos perdido la motivación, la razón por la cual eramos enamorados, la razón por la cual nos enamoramos. Ambos necesitábamos un respiro de aquella vida, conocer otras personas, buscar esa chispa que teníamos en alguien más, salir, despejarnos, conocer personas peores incluso, perdonar, tener tiempo para pensar, tener tiempo para estar solos, llorar, extrañar y finalmente perdonar para seguir adelante. 

Ahora ¿Qué significa seguir adelante? quizás no tengo todas las respuestas pero puedo concluir que seguir adelante para mi es aprender de mis errores y hacer las cosas muchísimo mejor de las que las hice la primera vez. Puede que siga adelante con alguien más, sería lo más sensato, lo más fácil, lo más práctico. No conozco a esta persona ni él me conoce a mi, haríamos los mejores actos para impresionar, conocería a su familia y tendría un nuevo comienzo, una nueva historia, un nuevo amor. Todo nuevo, sin rayaduras, sin golpes, recién sacado del empaque. ¿Qué lindo no? Lo he pensado y no es una mala idea. Es lo que la mayoría de personas hace. Sana, perdona y salta al siguiente libro. 

Sin embargo, hay otra opción de la que muy pocos hablan, aquella opción que parece casi imposible, en realidad creo que la palabra clave aquí es "complicada" ¿Y a quién le gusta complicarse? Pues a nadie. Esta opción es la de seguir adelante con la misma persona ¿Una locura no? Claro que no se da en todos los casos y realmente debes ver las razones por las cuales se terminó en un momento pero de que se puede, sí se puede. Comenzar un nuevo capítulo con la misma persona puede ser mil veces más gratificante, mil veces más pasional y mil veces más exquisito que comenzar un nuevo libro. 

Yo soy muy sincera cuando escribo y siempre lo he dicho: Yo no se mucho del amor. Lo único que se es que no importa cuanto tiempo pase, no importa cuantas cosas haga, siempre encuentro un lugar en mi día para pensar en ti. Yo no se mucho del amor, pero se que ayer fue uno de los días más bellos en muchísimo tiempo. Se que la química es innegable, que tu aroma es embriagante, que tus lágrimas sinceras, que tus besos son los únicos, que tu sonrisa la más bella y que lo que tenemos tú y yo no se compara con ninguna historia. Por otro lado, también se que eso sería C O M P L I C A D O. Aquella palabra maldita que retumba una y otra vez en mi cabeza, pero al ponerme a pensar no puedo evitar decirme a mi misma: ¿Complicado para quien? Ayer no me sentí complicada. Tus besos no fueron complicados, nuestras canciones no fueron complicadas, nuestros abrazos, nuestros juegos y coqueteos, nada de eso fue complicado. Todo lo contrario, fue lo más natural que he sentido en meses.

Llámenme romántica sin remedio pero el amor no es complicado, lo complicado son las personas, los amigos, la familia, los chismes y especulaciones. El "qué dirán" eso sí es complicado, pues cuando terminas con alguien queda ese sin sabor, esa cólera guardada de la última pelea y comienzan a salir los miles y centenares de defectos que tenía tu pareja y ¿A quien acudes para el descargue? A tus amigos. A esas personas que te ven llorando e insultando a tu ex con tanta fuerza y tanta coherencia que hasta terminan odiándolo también. A ellos les cuentas cómo viste a tu ex en una fiesta agarrando con otra o con otro o a ellos acudes para ver su Facebook y mostrarle lo pendejo o zorra que se ha vuelto desde que terminaron. Ah, claro. Eso sí, jamás admites que tú te has vuelto el doble de pendejo o zorra que tu ex pareja y cuando el tiempo pasa, las heridas sanan, la razón entra a tallar y el perdón no parece una opción tan descabellada comienzas a admitir que quizás tú también tuviste algo de culpa. Comienzas a ver tus errores y a caer en cuenta que quizás él o ella no eran la basura maldita del 7mo infierno que tanto promocionabas. Resulta que era un humano común y corriente que también como tú estaba herido y despechado, que al igual que tú mataba el tiempo saliendo con otras personas, que al igual que tú quería olvidar. 

Yo no se que pasará, pero esa es la mejor parte. No sé si te volveré a ver, no sé si seguiré un nuevo capítulo o agarraré un libro diferente, pero no me angustio porque el tiempo me ha enseñado a no hacerlo más. A perder un poco el control quizás, a dejar ciertas cosas para después, a que todo caiga por su propio peso.

El tiempo me ha enseñado a seguir adelante, pero lo más importante es que el tiempo me ha enseñado a que lo más importante de toda esta ecuación soy yo. Así que seguiré haciendo mis cosas, mi día, mi trabajo y si aparece un buen libro para leer bienvenido sea y si tú quieres escribir un nuevo capítulo pues adelante. No le tengo miedo a equivocarme, contigo soy muy feliz en serio, puedo reírme por horas y amarte bien y bonito pero nada me dice que no pueda hacerlo con otra persona y todo esto se resolverá sólo con el bendito tiempo.






miércoles, 5 de abril de 2017

La eternidad

Sólo tienes una oportunidad Valentina. De todos estos años sólo puedes pensar en un sólo día, una sola persona, un sólo momento. Piensa en el lugar a dónde quisieras volver.

Ella pensó en el día en que nació su primer hijo. Tanta felicidad, tanta emoción. -Ahí quiero volver- Se dijo a si misma.

Abrió los ojos y estaba en un malecón, reconoció el lugar inmediatamente era el malecón de Miraflores. Cuantos recuerdos, cervezas, risas, besos, charlas, Cuantas cosas felices que había en ese lugar. Recordó como sus niños corrieron por aquel pasto, como les enseñó a montar bicicleta, los domingos familiares, los picnics con las amigas, miles de flashbacks vinieron a su mente mientras sonreía. 

Agachó la mirada hacia sus manos, las arrugas se habían ido y las tenía tersas como si recién las hubiera humectado con alguna crema, las uñas las llevaba pintadas de un color vino intenso que contrastaba a la perfección con aquella tes blanca, sin manchas ni lunares molestos. - Cuanto tiempo ha pasado - Pensó.

La neblina estaba densa como solía estarlo en invierno. Sentía la brisa salada en su rostro, estaba feliz, contenta de haber caído en aquel malecón. Así quería despedir su vida. 

Siguío avanzando y a lo lejos vio la silueta de una persona sentada en una banca que le atrajo. Mientras se acercaba pudo divisar mejor la silueta. Era un hombre, vestía joven con una camisa y un jean. Un look medio despreocupado. Llevaba el cabello corto, cómo trinchullo. Cuanto más se acercaba sentía más emoción. Su piel comenzó a erizarse y su rostro se tensó en un pequeño escalofrío que aceleraba su respiración y la hacía tragar saliva y fruncir el ceño. Aún así no podía dejar de acercarse. Era una atracción inexplicable, casi ilógica, poco a poco todo fue desapareciendo, la gente, los perros, los niños que andaban por ahí corriendo, todo se fue hasta quedar sólo los dos. Con temor estiró su mano y trató de llamar la atención de aquel joven, tocándole el hombro. Él volteó. 

Sus ojos se llenaron de lagrimas y su corazón comenzó a temblar. -Ha pasado tanto tiempo- pensó. Era él, Tomás, aquel amor de 20 y tantos. Aquel que perdió alguna vez. -¿Entonces esto es? ¿Eres tú lo que le debo a la vida? ¿Mi último día contigo?- Le habló al cielo. Él se hizo a un lado y la invitó a sentarse. Le agarro la mano y con una sonrisa en el rostro le dio un beso en la mejilla. -No quiero irme- Dijo ella. 

- ¿Amor estás bien? ¿Irte a dónde? si acabas de llegar oye monce - Le dijo él.

Ella se sentía confundida, se quedó callada. Ahogando sus dudas y sólo le sonrió nerviosa. 

- Ay amor, estás loquita. Ya vamos por unas chelas que les he dicho a mis patas para hacerla más tarde en casa de Renzo. Así cómo que previamos un toque, vamos a recoger a los chicos y caemos en la noche. Nos hacemos un ron y te quedas a dormir hoy conmigo. Ya hablé con mi mamá ¿Te parece? - Dijo él

Ella sólo aceptó con la cabeza. No podía creerlo. Estaba viviendo de nuevo aquella historia de amor. No podía dejar de mirarlo. - Ha pasado tanto tiempo- Pensó. Tanto tiempo sin ver aquellos ojos hermosos, ver como se arruga su rostro cuando se ríe, aquella barba frondosa bien cuidada, aquellos labios. Era él. Volvió a escuchar su risa después de más de 60 años. -¿Por qué nunca lo volví a buscar? ¿Por qué lo dejé escapar así?- Se decía a si misma. 

Subieron al auto y ella no podía quitarle los ojos de encima. Era un sueño estar de nuevo a su lado, volver a ver aquel auto, tantos recuerdos. No podía pensar en otra cosa más que en la felicidad que sentía en ese momento. -¿Cuánto tiempo durará esto? ¡Mierda! Debo aprovechar cada segundo- Se dijo a si misma. 

- Amor, se que no he sido la mejor enamorada pero quiero decirte que te amo. Se que he sido complicada y he tenido un carácter horrible, pero eres lo mejor que me ha pasado. El amor más feliz que he sentido, el hombre más maravilloso. Por favor, nunca lo olvides. Yo te amo - Le dijo sosteniendo su mano fuerte y soltando un par de lágrimas. 

- ¿Amor estas bien? ¿Por qué lloras? ¿Ha pasado algo? Yo también te amo, siempre vamos a estar juntos. Eres lo mejor que me ha podido pasar mi Vale hermosa- Le dijo confundido mientras secaba sus lagrimas. 

Ella explotó en llanto. Esto era demasiado. Ella sabía que no iban a quedarse juntos que todo esto era un sueño de lo más raro, ya no quería seguir torturándose con el pasado. No sabía que hacía ahí. Ella había tenido otros momentos de felicidad en los últimos 60 años. ¿Por qué volver a este? ¿Por qué volver a aquel amor que se fue? Se perdió, ya no existe. -Las personas deben seguir adelante y yo seguí sin él. Fui feliz- Pensó. Seguía hablando con ella misma - No sé que hago acá. ¿Que se supone que deba hacer? ¿Se supone que debo arreglar nuestra relación para poder irme en paz?- Salió del auto molesta. No podía más con este asunto. Quería entender pero no encontraba lógica alguna. Tomás salió detrás de ella. 

Valentina se agarraba la cabeza y renegaba hacia el viento. Era su costumbre hablar sola pero esta vez se puso a gritarle al cielo cómo una desquiciada: "¡¿Que mierda quieres que haga?! ¡¿Dime que hago aquí?! ¡Puta madre!"

- Ok, Valentina, pensemos. Sabes que esta relación fue un error. No debiste comenzarla, pero luego te enamoraste como real cojuda que eres y todo se fue a la mierda. ¿Por qué? Porque la cagaste como siempre lo haces. Lo trataste mal, no debiste. ¡Puta madre! ¡Esto ya estaba bien enterrado! - Hablaba consigo misma, mientras Tomás la perseguía por todo el malecón. 

- ¡Valentina espera! - Gritaba Tomás.

Valentina voltea. -Mierda me había olvidado que estabas aquí- Le dice ella. 

Tomás:  Amor, no se que pasa en serio pero podemos conversarlo en el carro. ¿Te ha incomodado algo? Cuéntame
Valentina: No, para nada. Tú estás bien. No has hecho nada, Ok. Nada. Sólo que es muy difícil de explicar esta mierda. Te aseguro que si te digo me creerías loca. 
Tomás: Tú ya estas loquita, amor. Dime que pasa. 

Valentina sonrió - Ya había olvidado cómo tenías una respuesta para todo, siempre una solución para todo. El chico solución eres- 

- Ya me conoces, amor. Ven vamos por unas chelas - Le dijo Tomás mientras cogía su mano de vuelta al carro. 

Por alguna razón todo en Valentina se calmó. En ese momento no pensó en el propósito, ni en el objetivo de esta visita, sólo se dispuso a disfrutar de la compañía de Tomás por última vez. Sintió que si estas eran las últimas horas que su subconsciente habían escogido, eran por algo. No lo iba a estropear con dudas tontas ni mucho menos haciendo enojar a Tomás. Estaba ahí. Era él y por unos segundos sentía que era real. 

Subieron al carro y Valentina puso una antigua estación de radio que siempre solían escuchar en los viajes largos por el malecón. Aún se acordaba las canciones y las comenzó a cantar a todo pulmón emocionada, mientras Tomás la miraba enamorado. Ella estaba feliz, era feliz y sólo eso importaba. 

Aquel día, Valentina fallece a la edad de 83 años. Muchas personas, amigos y familiares fueron a su velorio. Se le veía tan bella con un vestido escogido por su hija Bianca y con perlas compradas por su esposo. Las flores de la recepción eran girasoles, sus favoritas y en la mesa se servían alfajores cómo ella los comía por las tardes cuando leía un libro. El vino que se sirvió aquel día era tinto cómo solía tomarlo y la música que sonaba era el jazz que ella adoraba escuchar. Todo estaba decorado de su esencia y su carisma, porque así quería ser recordada. Entre los asistentes estaban viejas amistades de su juventud, algunos amigos de la universidad, del barrio, aquellos amigos de la vida, su hermana menor y su prima favorita. Todos estaban ahí para acompañarla en su despedida. 

Sin embargo, Valentina nunca pudo enterarse de ello. Jamás supo de los girasoles, ni de lo que gastó su esposo en las perlas, no pudo ver como las personas comían los alfajores, ni degustaban el vino, jamás supo si les agradó el jazz que tocaron ni pudo saber quien de sus amigos fue a despedirla. Ella estaba en la eternidad junto a un amor que no pudo tener en esa vida. Ella estaba feliz, riéndose y tomando unas cervezas junto a la risa que ella amaba y a los ojos que ella hubiera querido ver todos los días al despertar. Mientras que las personas la lloraban en un cajón, ella estaba libre como la brisa del malecón, cantando su música a todo pulmón, yendo rápido por la carretera, despeinándose el cabello y cogiendo la mano del hombre que amaba. 

Ella estaba feliz, hacía el amor por las noches y se levantaba temprano a prepararle el desayuno. Ella estuvo sentada en la graduación de Tomás y lo ayudó a abrir su propio negocio. Fundaron un bar juntos dónde ambos tocaban y cantaban a todo pulmón. Su único llanto fue cuando en aquel malecón, él le pidió matrimonio unos 4 años después y 2 años más tarde tuvieron a su primera niña, Bianca Valentina a quien vieron crecer y convertirse en todo lo que ellos quisieron. Envejecieron juntos entre vinos, chelas y canciones. Era tan dichosa su eternidad, tanto que jamás pudo sentir la mirada de Tomás, llorando a través del vidrio cuando se acerco a verla en su funeral. Valentina jamás supo que murió, incluso pasó tanto tiempo en aquella eternidad que se olvidó de que alguna vez tuvo una vida en la que Tomás no estaba con ella. Para ella esa eternidad era la única que había existido. La única que valía la pena recordar, la que ella eligió para vivir por siempre. 



lunes, 13 de febrero de 2017

Cuando una mujer te diga que te ama

Cuando una mujer te diga que te ama siente cada una de sus palabras

Mira sus ojos, que hoy se encuentran llenos de nerviosismo al tratar de no bajarte la mirada, observa sus manos, aquellas que hoy no te agarran por andar temblando a distancia y sus uñas, quizás hoy no tan arregladas por estar mordidas de la ansiedad al no saber tu respuesta.

Apaga el ruido y escucha su sangre bombear a toda velocidad por su cuerpo, oye como avanza hasta llegar a su rostro y tornar sus mejillas color rosa.

Observa sus labios, aquellos labios que ella te entrega en cada beso y que hoy se muerde tratando de sentir algún tipo de dolor que le haga saber que esta no es una más de aquellas veces que soñó con este día.

Cuando una mujer te diga que te ama siéntete un héroe, pues tú no sabes cuanta historia hubo en aquel cuerpo antes de llegar al tuyo.

Dale y sin miedo, infla tu pecho y cuelga una medalla de honor en algún pizarrón imaginario de tu vida. Anda desnudo por la calle y grita como un loco, al saber que la conquistaste. Al saber que ella es tuya.

Cuando una mujer te diga que te ama, ten un poco de miedo.
Déjate de juegos de niño estúpido y piensa en ella.
Si quieres embriagarte cógela de la cintura e invítale una cerveza o vete sólo y llámala hecho culo para decirle mil huevadas y reírse un rato.

Hazla saber que no importa con cuántas chicas bailes, con cuantas otras hables, ella siempre será lo primero que quieras al terminar la noche.

Cuando una mujer te diga que te ama, tómala en serio y si no lo sientes no digas nada.
Da un paso al lado y hazle ver que se equivocó contigo. No sigas dando cuerda a algo que no quieres. No alimentes un orgullo que le dejará el corazón en retazos.


Sólo vete, porque cuando una mujer llega a decirte que te ama, no hay vuelta atrás a uno de los conflictos más hermosos que te puede dar la vida y si se le llama así es porque debe suceder con la persona adecuada.

Cómo superar exitosamente una ruptura amorosa

Llora.

No dejes de llorar en todo lo que hagas por el mundo. Si comes, llora. Si duermes, llora. Incluso llora yendo al baño, porque, uno, no podrás dejar de hacerlo incluso aunque te mentalices mil veces en que lo harás y dos, porque es la única forma en la que te dolerán tanto los ojos y tú cara estará tan hinchada y fea que no querrás hacerlo más.

Habla contigo misma.

Habla mientras caminas por el parque. Prende un cigarro. Si no fumas, créeme es un buen momento para comenzar con aquel vicio que tanto odiabas. Siéntate en una banca y mira a tu alrededor. Habla contigo misma, invéntate escenarios completamente imposibles de tu situación actual y discute hasta el cansancio. Responde todas las cosas buenas que pudiste decir en ese momento y que recién se te ocurrieron estando sola. Habla con tu gato si hace falta, si no tienes uno pues es un buen momento para adoptar. Su indiferencia hará que sea mucho más fácil imaginar que le estás hablando a tu ex. ¡Habla mucho! al espejo, mientras te maquillas, mientras te lavas los dientes, mientras te duchas, incluso cuando estas caminando por la calle y no te das cuenta que hay gente alrededor y comienzas a levantar mucho más la voz y la gente te mira y tienes que hacer como qué estabas cantando una canción que te gustaba. ¡SÓLO HAZLO! Porque cuando una relación termina siempre quedan cosas por decir y no todas se dicen frente a frente. A veces pasan años antes de que se vuelvan a ver y necesitas sacar todo eso de tu sistema. Simplemente liberar toda esa carga.

Bájate Tinder

Si, hazlo. Así hayas dicho mil veces que no lo ibas a hacer. Así tus amigas se indignen “pero, huevona ¿no sabes que eso sólo es para buscar tire y ya?” ¡Bájalo! No importa si una vez descargado te encuentres con tus familiares o con aquellos amigos que sólo buscan iniciar conversación diciendo “Oye te encontré en tinder ¿Qué? ¿Puede ser no?” Ignora todo eso y bájatelo. Pon una foto tipo modelo de revista y una descripción de lo más atractiva, así estés con tu gato al lado viendo películas en pijama. Nadie está viendo. Siéntete sexy. Hazte creer a ti misma que puedes con esto. Que esto de gilear es cosa fácil, que ya estas superándolo, qué no era para tanto. Hazte creer, claro está pues una vez que lo descargas no le das match a nadie y sólo te la pasas haciendo skip para la izquierda o manteniendo conversaciones absurdas e incluso lidiando con acoso sexual de gente completamente desconocida, pero tú te sientes en onda. Te sientes bien. Tu autoestima está por los cielos, por supuesto todo esto hasta que te encuentras a tu ex en tinder y comienzas a ver sus fotos y hay algunas que hasta tú tomaste y ves su descripción súper “buena onda” y tu presión arterial comienza a subir y tu cara se comienza a sentir caliente y tu corazón se va acelerando poco a poco hasta que explotas. ¡HDP! Te indignas como tremenda conchuda e invitas a salir al primer match de tu lista. Todo mal, desde que llega al encuentro ya lo odias. Ni te maquillaste, ni combinaste bien la ropa que traes puesta, incluso ni te interesó bañarte. Si al fin y al cabo estás ahí por cumplir. Comienzas a odiar a este susodicho y sólo quieres que se calle o le caiga un rayo o la S venga y le pase encima, cualquier cosa para terminar la insoportable y completamente inapropiada cita que están teniendo, hasta que menciona algo que llama tu atención. Quizás una serie que te gusta o un grupo musical que tienen en común y que ni te habías percatado. Entonces, lo miras y te das cuenta que no es un ser tan detestable, es más no es tan desagradable conversar con él, es más no la estás pasando tan mal. Así que bajas la guardia y comienzas a disfrutar de aquella cita. Al llegar a tu casa te das cuenta que pasaste horas sin pensar o si quiera hablar de tu ex y que realmente no fue tan molesto salir un poco de tu zona de confort y conocer a otras personas bastante interesantes.

Retoma amistades antiguas

Toma tu lista de amigos de Fb y comienza a scrollear. Habla con amigos que no ves hace años, con aquellos que quizás dejaste de comunicarte por “falta de tiempo” o porque en realidad estabas tan distraída en hacer que una relación de mierda funcionara que te olvidaste que ya tenías otras relaciones forjadas con personas realmente buenas que dejaste atrás y que probablemente hoy te odian pero que sabes que en el fondo de sus corazones de melón pueden volver a aceptar tu amistad. Claro está, no sin el hermoso ritual de humillación de contar toda la historia del “porqué ahora estas soltera”. Créeme vale la pena darles ese regocijo.

Aprende a estar sola

Si bien lo primero que uno hace al terminar una relación es “distraerse”. Claro, esta distracción casi siempre al principio viene en compañía. Llámesele, salir a una discoteca a bailar con amigos o a un bar hasta que te pongas súper borracha y olvides tu zapato en el taxi o te quedes dormida en la escalera de tu casa a las seis de la mañana o quizás la distracción venga con un nombre y una solicitud de amistad en Fb a la mañana siguiente. Llámesele tal vez, Eduardo, Mauricio, Ricardo, Rodrigo, entre otras distracciones de las cuales siempre nos arrepentiremos. Bien, esto no está del todo mal pero siempre va a haber un momento en que el que tengas que parar. Ya sea porque te das cuenta que tu billetera no alcanza para tanta juerga o porque tu cuerpo ya te dice que pares o porque tu dignidad está más perdida que la mamá de Marco. Llega un momento en el que simplemente paras. Este es el preciso momento en el que te das cuenta que no puedes llenar un vacío con salidas banales y encuentros fortuitos. Vuelve a encontrarte. Sé que suena muy cliché, pero hazlo. Vuelve a coger ese libro que dejaste a la mitad, esa película que siempre quisiste ver, esas clases de guitarra que siempre quisiste aprender, esa canción que siempre quisiste componer, esa experiencia que siempre quisiste vivir, aquel viaje que siempre quisiste hacer y así podría seguir hasta el cansancio. Conoce cosas nuevas de ti, pero sola. Aprende a quedarte un sábado en la noche sin necesidad de pensar que debes estar rodeada de gente y ruido y trago y malas decisiones para sentirte bien. Aprende a hacer que tus días cuenten y a dejar un poco aquella dependencia emocional que quizás adquiriste al estar emparejada tantos años. Suelta un poco y vuélvete a construir de nuevo, porque no es nada fácil terminar. Pierdes partes de ti que una a veces ni sabía que tenía, te sientes rota y triste, sientes que no fuiste lo suficiente para alguien o que no encontrarás a alguien que sea lo suficiente para ti. Entras en un círculo de dudas, temores y mucha ansiedad que sólo tú puedes solucionar con el tiempo.

Así que sigue estos pasos o no lo hagas porque la verdad de la situación es que realmente no hay un manual para superar exitosamente una ruptura amorosa. Nadie lo hace con éxito. Todos se equivocan, algunos más de una vez (yo) algunas veces más de tres (yo de nuevo) pero en algún momento logras hacerlo. A veces lo haces porque aparece alguien nuevo en tu vida y esa ilusión llena cada espacio de tu cuerpo y te sientes bien nuevamente y quieres querer y te sientes listo para hacerlo y darlo todo, tanto que ya no hay espacio para nadie más, menos para el pasado. Otras veces lo haces porque aceptas, con el tiempo, que esa persona no era realmente para ti, no era realmente como tú la idealizabas y a pesar del tiempo y de los recuerdos y de los buenos sentimientos que quizás se dieron por ambos, simplemente se tienen que separar y cada quien debe seguir con su vida, sus cosas, sus sueños y tratar de ser felices. De una u otra forma, todo pasa. Para bien o para mal, de todo se aprende. Así que no te preocupes tanto y sigue adelante.

jueves, 9 de febrero de 2017

Poema favorito

Estaba loca, loca de remate. Y era guapa, guapa de cojones. Y conocía la Luna y bailaba rock and roll frente al espejo, y salía y bebía y no se acordaba de nada al día siguiente. Estaba rota, tanto como un trapo. Y era dura, dura de roer y odiaba a los poetas y se ponía hasta el culo y lloraba y se corría y no se acordaba de nada al día siguiente. Dormía poco y tenía las ojeras más preciosas que había visto jamás era la princesa de mi cuento, la que follaba con Extremoduro sonando de fondo y se metía de todo menos mis drogas. Era capaz de amar por encima de cualquier boca despeinada, cualquier trovador de mierda, cualquier basura literaria que describía. Era jodidamente perfecta y su único defecto, era yo.
- Miguel Gane <3

Tanto por hacer

Estoy escribiendo
hay tantas cosas que quiero hacer y tan poco tiempo
y mil canciones y miles de cuentos

Cómo me gustaría detenerlo todo y componer
Quizás dejar mi trabajo e irme a volar por otros lares
Hacer ese intento suicida de ser una artista
Vivir de mis notas y mis melodías
Componerle a la luna cuando esté en casa y cantarle a mi madre cuando vaya lejos

Tantas cosas por hacer y tan poco tiempo
Tanto romance por vivir y tan poco cuerpo



lunes, 2 de enero de 2017

A mi héroe

Tengo 23 años y desde los 13 no he dejado de ser "la enamorada de alguien". Siempre que me rompían el corazón o terminaba una relación, venía otra persona a "levantarme" de las cenizas y hacerme sanar. Digamos que me sentía salvada.

Esta vez aprendí que no hay mejor héroe que tu misma. Esta vez, estuve sola. Me salvé sola, me entregué a la aventura de conocerme, sanarme, amarme y seguir adelante. Rechacé oportunidades de enamoramientos y me quedé con la persona que realmente valía la pena: Yo.

No es cuestión de miedo a que otra vez me rompan el corazón, es cuestión de responsabilidad conmigo misma. Me merezco un respiro. Entre tanta emoción, tanto drama, tanta complicaciones con "otros" cuando de por sí ya tenía complicaciones en mi vida. No me estaba tomando el respeto ni el tiempo para mi, lo cual terminaba siendo estresante y realmente agotador.

Hoy por hoy, soy quien soy y vivo en paz conmigo misma por mis propios actos. Mis decisiones me han traído la alegría que quería en mi vida. Mi felicidad no depende de nadie más que de mi y eso, debo decir, ME ENCANTA.


2017

¡Año nuevo, todo nuevo!

No hago más que sentir y es que estos días han sido los mejores. No me sentía con tanta estabilidad, tanta decisión, tanta cabeza y corazón en el mismo sentido, hacía la misma dirección. Toda la emoción controlada y todo el pensamiento a flor de piel.

Siempre creí que el 2016 fue uno de los peores años, pues perdí muchas cosas, gané otra, me peleé con gente, me rompieron el corazón, rompí alguno que otro yo, me confesé ante una religión en la que no creía, me perdí, me encontré, me enamoré y me decepcioné. Todo en cuestión de segundos, según mi noción del tiempo, pero en realidad pasó bastante para que yo pueda vivir cada una de esas experiencias y más. Sólo que no me di cuenta de todo el proceso.

Tengo este blog desde el 2010 si no me equivoco e incluso escribía desde antes pero no recopilaba nada. En estos años han pasado cosas I N C R E Í B L E S  que me hicieron quien soy hoy así que agradezco a cada uno de mis errores y tropiezos.

No puedo escribir más, no puedo escribir mucho. No puedo adelantarme. Recién comienza una nueva etapa, un nuevo año y lo que me deparé será lo mejor que me pueda pasar. Si vienen cosas malas que vengan que estoy lista y las superaré con la frente en alto.


<3