Si es primera vez que entras aquí relaja el choro y disfruta. Si es que entras porque me conoces no juzgues. Puede que no todo lo que leas te guste o lo aceptes pero esta soy yo y aquí me tienes.

domingo, 19 de junio de 2016

Feliz

Se acabaron los días de llanto. "Después de la tormenta siempre llega la calma".

Así siempre dicen y en los momentos más tormentosos es un poco difícil creerlo pero realmente se cumple.

Este tiempo me ha ayudado a apreciar mucho más lo que tengo. No sólo a un chico maravilloso, también a mi familia y amistades.

Uno nunca puede llegar a encontrar algo si es que antes no lo ha perdido. No digo que sea necesario sufrir y perder y llorar pero a algunas personas, como a mí, quizás si le hacían falta experimentar aquellos sentimientos de ausencia, de angustia y de malestar.

Jugué mi última carta, pero jugué por primera vez. Siempre me había mantenido al margen algo cobarde, distante. Para no ser lastimada. Cuando me di cuenta que en realidad ya no tenía nada mas que perder jugué mi ultimo par. Entregué todo y se lo di a una sola persona: la persona que amaba.

Ahora no puedo estar más feliz con el resultado. Me siento tranquila, amada y en paz conmigo misma.

He decidido amarlo y confiar en su amor. Me río todos los días pensando en el y me emociono contando las horas para verlo. Me alegro de sus triunfos e imagino una vida a su lado con mucho más fuerza.

Le amo y él a mi. No hay nada más infinito y puro que esto.

martes, 14 de junio de 2016

El malecón

Aveces es inevitable recordar.
Paseaba con mi bicicleta e iba lo más rápido que puedo, como si tratara de escapar de alguien que me persigue. Aceleré y frené en seco frente a una banca, me senté y abrí mi libro de turno. Me estiré a buscar algo con que cortar el plástico de mi libro nuevo, me puse a buscar y cojo mis llaves. Pasé mis llaves por mis dedos, buscando la más filosa o grande que pueda cortar el plástico de mi libro para disponerme a leer en paz y recordé.

Recuerdo que hay dos llaves que no son mías. ¡Maldita sea, iba tan bien! Recuerdo que esas dos llaves son tuyas, de tu casa, de la puerta que nunca pude abrir. Me pareció algo irónico tener siempre estas llaves y no haberme dado cuenta hasta ahora. Es ahí cuando me di cuenta que esas llaves ya no eran mías. Ya no me pertenecían. No tenían ninguna función de estar ahí. Me dispuse a sacarlas del llavero y las dejé en la banca.

Mi tranquilidad se había perturbado por completo. Así que subí a mi bicicleta y dejé la idea de leer a un lado. Pedaleé y pedaleé muy rápido otra vez, tratando de escapar. Sin embargo, tonta yo, que fui a parar al malecón. Tonta yo que comencé a recordar.

Pasé por los caminos que recorríamos tomados de la mano, vi la banca donde me senté a llorar un día que me hiciste daño, pasé por el faro donde quisimos comenzar de nuevo, vi miles de puestos de estacionamiento donde solías dejar el auto, pasé al lado de pasto y arboles que alguna vez habitamos y como no recordar aquel barco en donde sin escrúpulos logramos una de nuestras más grandes hazañas: hacer el amor al aire libre.

Miles de recuerdos en mi cabeza y yo seguía recordándolos, cada vez pedaleaba más fuerte y más rápido. De nada servía, me alcanzaron. Paré en un árbol y me puse a llorar. Yo que ya había pensado haberte superado en llanto, pues no imaginas mi sorpresa cuando me desplome en aquel árbol. Fueron tantos recuerdos contigo, fue inevitable no llorar.

Hoy después de casi 5 días desde ese suceso, he vuelto al malecón. Hoy terminé el recorrido llegué hasta el grifo de almendariz donde tantas veces estuvimos juntos. Tantas risas se quedaron ahí. Pasé por nuestro lugar secreto detrás del hotel en Miraflores, donde tantas noches nos entregamos el uno al otro sin vergüenza alguna. Seguí pedaleando por todas partes y ahora me tomo un respiro para escribir esto. Sigo aquí, tengo mi libro y tengo mi calma. Ahora paso y sonrío. Recuerdo en paz, me alegro de haber tenido tantos recuerdos aquí. El malecón es uno de mis lugares favoritos. Siempre lo fue y siempre lo será, pero ahora ya no es solo por la vista y la tranquilidad. Ahora es por los recuerdos y por todas las veces en las que fui feliz aquí. Gracias por esto. Gracias una vez más.


Me volví a encontrar

- Ámate a ti misma, ama a tu familia y ama a los demás - 


Hace poco volví a encontrarme. Creo que todos nos hemos perdido en algún momento de nuestras vidas y el mejor camino para volver a si mismo es encontrar el origen de todo. 

Fui reconstruyendo mis pasos y llegué a mi familia. Volví a abrazar a mi madre y por primera vez le dije que la amaba, entre la voz media quebrada y un par de lágrimas lo hice. Fue maravilloso me sentí curada. Sentí que había sacado un gran peso de encima y que le había hecho un bien a alguien más que no era yo. 

Hablamos por horas y le confesé mil cosas que quizás ni se hubiera imaginado. Yo no soy de mentira, pero a mi madre nunca le contaba toda la verdad. Fue entonces cuando llegamos a hablar de amor. Hablamos tanto que se me secó la garganta. Llegamos a un punto en el cuál pude recordar donde fue que me vi por ultima vez. No fue agradable recordarlo, porque para poder ver donde fue que me perdí tuve que recordar como fue que pasó. 

Me puse a llorar y mi mamá no entendía por qué. Claro ella no lo sabía. Casi nadie lo sabe, pero yo lo acababa de ver con claridad y era inevitable ponerme a flor de piel. 

Entre llantos e histeria le conté donde me había perdido. Se trataba de una relación pasada, una de las peores o en realidad la peor que tuve en mi vida. "Me hicieron mierda, mamá". Le conté paso a paso lo que me habían hecho y noté como mi madre murió al frente mio o por lo menos como una parte de ella se rompía. Nunca se lo había contado a nadie de mi familia y fue un alivio poder sacarlo del pecho. 

Mi mamá me abrazó y no pudo hacer más que llorar conmigo. Ahí estábamos las dos llorando como magdalenas. Abrazadas tan fuertes, como si la presión evitara que el dolor saliera. 

Me di cuenta de muchas cosas ese día. De lo mal que andaba, incluso habiendo dejado atrás aquel episodio. De lo que había perdido por no sanar y de lo que podía ganar ahora que ya se como volver a ser yo misma. 

En la noche, entré a mi antiguo cuarto. Cuantos recuerdos. Volví a revisar mi niñez. Mi esencia estaba plasmada en cada rincón de aquel lugar. Esta era yo. 

Me llevé un par de fotos para recordarme que no puedo volver a perderme así jamás, cogí mis libros para volver a ver qué era lo que me gustaba antes de todo y empaqué un par de cartas para poder leer la forma en la cual solía amar. 

Creo que todos nos perdemos en algún momento de nuestras vidas, lo importante es saber reconstruir tus pasos, perdonar y perdonarte a ti mismo; y volver a ser esa persona que tanto extrañas en el fondo. 

Lideando con hueavadas

Siempre desde que tengo memoria, cada vez que terminaba una relación se corría la voz como agua. Era impresionante la cantidad de personas que lo podían saber en menos de una hora y siempre la misma cojudez.

Gente que a penas me hablaban comienzan a hacerse los interesantes como si tuvieran algún tipo de oportunidad, por favor. No es por nada no me creo más que nadie pero si acabo de terminar una relación tengan la amabilidad de mínimamente dejarme un rato respirar. Gente sin escrúpulos realmente, hijitos de puta que creen que pueden tener a cualquier chica que quieran. Perdón, yo no soy cualquier chica y definitivamente no me van a tener.

Estoy cansada de estas huevadas. Tengo 23 años y sé que no es para vestirme de luto pero tampoco es para irme de fiesta sólo porque tú me lo pides. No es para insistir en salir a almorzar o tratar de coincidir en gustos sólo porque tienes acceso a mi Facebook.

El día que yo salga con alguien será el día en el que esa persona me vuele el cerebro. Me impresione tanto que no deje de pensar en como mierda lo hace. Será el día en el que deje de velar por mi relación terminada y comience a ver otros rostros, porque no mienten cuando dicen que sí amas a una persona solo tienes ojos para ella y por lo menos por ahora mis ojos están atrapados en su cárcel.

Así que no entiendo, una persona que trata de sacar un clavo con otro clavo es un persona que nunca ha conocido de amor y mucho menos de carpintería. Es imposible hacer eso. Lo que mal comienza mal termina, no insistan en alguien que recién está sanando de una ruptura y mucho menos insistan con alguien que es más inteligente que ustedes. Sólo ni le hablen. Nada de "Hola Fio" ¡NO!

Ahorrense el roche, no haré caso. Definitivamente la próxima persona con la que esté no está en mi Facebook, no está en una discoteca y ¡por dios! ¡NO ESTÁ EN TINDER! jajaja

La próxima persona con la que esté muy probablemente la encuentra en el malecón de Miraflores mientras leo un libro o monto bicicleta. Quizás pueda estar en un bar, con un grupo de amigos cercanos conversando de cosas cotidianas. Tal vez lo conozca en alguno de esos conciertos u obras de teatro en Barranco, qué sé yo, pero de algo estoy segura. No eres tú, ni tú ni tú, ni nadie que quiera hacerse el gilerito por chat. Te habrá funcionado antes pero yo no busco salir por despecho, ni agarrar porque estoy aburrida, ni estar contigo porque me siento sola. Esas son huevadas.

Así que chapa tus chivas y vete antes de que yo te bote de la peor manera, huevón  :)




4 amores

He tenido 4 amores en mi vida. Los primeros 2 fueron los más fáciles, estables, comprometidos. Los menos dolorosos. Aquellos amores de juego les llamé.

No recuerdo haber sufrido tanto ni haber llorado lunas con ellos. Quizás nunca los amé en realidad sólo creía hacerlo o quizás fueron los amores que más amé, un amor tan puro que no daña que no hace llorar que no sofoca. Son cosas que tal vez nunca sabré porque en esta única vida no hay con qué comparar las vivencias.

Los últimos dos fueron los amores de desastres. Los más dolorosos, los sufridos, los de llantos incesables. Esos amores arrancados de la piel sin anestesia. Los amores tercos, los que nunca funcionarán pero aún así de los que te enamoras ciegamente. Los amores que repelen la lógica, los pasionales. De esos amores sólo se pueden rescatar experiencias y enseñanzas de lo que no es amar.

Sin embargo, no sé si es por la ilusión del momento pero al escribir sobre estos dos últimos amores tormentosos, no puedo ponerte a ti en el mismo saco. Quizás la lógica se escapa de mi cabeza y aún no comprendo que no eres para mí, pero sea cual sea la razón yo no puedo ponerte en aquel saco. Me heriste, sí y mucho, pero creo que nunca fue tu intención, quizás me equivoco. He llorado muchísimo, sí pero lloro por como acabó. La forma en la cual cada quien se arrancó de su vida sin la más mínima intención de no dolor. Tu indiferencia me ha ido matando poco a poco, pero quiero creer que ese no eres tú. Por lo menos ese no fue el que yo conocí. No siento que seas una mala persona. No puedo ponerte en aquel saco pero si sé que nuestros caminos se cruzaron en el momento equivocado.

No debimos ni siquiera comenzar una relación. Sí, aprendí mucho pero me hubiera gustado aprender no contigo. Estar bien y estar sana para recién enamorarme de ti. Según me explican, mi relación anterior me había dejado demasiadas secuelas. Demasiados baches emocionales. Demasiada cólera. Cosas que me desquitaba contigo. Sé que tú viniste a rescatarme y a jugar al héroe pero no debiste. Yo no estaba bien. No había sanado mi heridas del todo, yo no pude amarte por mucho tiempo y te dije que no iba a ser posible. Igual tú y tu entusiasmo me convencieron y terminé enrollada en una relación que no quería al principio, lo admito.

Por eso digo que no eres una mala persona, pero tus errores por más pequeños que fueran entraban en una cabeza y en una corazón que no estaba dispuesto a escuchar o de percibir el amor que tenías dentro para mi. Sé que me amaste y mucho y por mucho tiempo, pero también sé que hoy ya no amas más y que ahora soy yo la que tiene que lidiar con este tema sola.

Por un tiempo creí merecerlo, pero luego me hicieron entender que era culpa de ambos. Tú por insistir y yo por ceder. En realidad, en una relación siempre lo que pasa es culpa de ambos. Siempre hay errores por ambas partes.

Ahora entiendo que no puedo entrar en una relación hasta estar lista. Debo dejar atrás todo sentimiento. Cerrar ciclos, perdonar y perdonarme a mi misma. Debo dejar atrás ilusiones y dejar de estar esperanzada en nosotros. Sé que debo volver a hacer mi vida como tú ya lo estás haciendo, pero siento que yo demoraré un poco más. Yo soy la que se ha queda amando sola y no me puedo obligar a dejar de hacerlo tan fácilmente. Dejaré de hacerlo cuando esté lista y dejaré nuestros recuerdos cuando sienta que ya debo dejarlos.

Por ahora, cumpliré con mis responsabilidades, quizás salga un rato a pasear, vaya al cine, lea un libro y me concentré en mi misma, pero siempre habrá un minuto aunque sea de mi día en el que estés tú. Lo quiera o no y eso es inevitable.

Hay un pequeño confort que me acomoda un poco el corazón. Tal vez de acá a un tiempo nos volvamos a ver y estemos bien. Tal vez todo esté normal y nuestro corazones estén sanos. Tal vez tú estés con otra chica y yo pueda ser nada más que una amiga, lo cual me alegraría muchísimo en realidad o tal vez ambos estemos listos, estemos sanos, estemos dispuestos y comencemos de nuevo. Lo único que sé es que esa fantasía que aún ronda por mi cabeza, no podrá pasar en un buen tiempo. Así que por ahora, a continuar porque puede que cada historia termine pero la única que nunca tiene fin es la historia de uno mismo.

4 amores he tenido y 4 amores se han perdido. Lo único que pido es sanar correctamente para entregarme al 5to amor de mi vida. Espero que cuando llegue sepa identificarlo. Espero que cuando llegue sea el último amor que se fue.

lunes, 13 de junio de 2016

A mi pequeña V

Cuando no tengo en qué apoyarme me apoyo en ti.
Tengo que ser fuerte por ti, escoger bien por ti, para ti. Por tu futuro pequeña V.
Aún no sé si es que te quedarás con ese nombre. Has pasado por tanto, por tantas bocas que ya no me gusta como te queda.

Sin embargo, la valentía definitivamente se te atribuirá. Serás valiente como yo. Intensa y pasional en tus amores. Amarás sin fin y sin receta. Te vas a equivocar pequeña, yo lo sé, pero sabrás levantarte cada vez más con más fuerza Serás astuta e inteligente. No puedo esperar a comprar tu primer libro, leértelo en las noches e iniciarte en la literatura. ¿Quién sabe? quizás crees un blog por tu primer rompimiento amoroso y este te siga hasta la universidad, por tus primeros trabajos, un tercer amor quizás (aunque espero que no). De todas formas estaré ahí para ti.

Te espero con ansías, no se cuando llegues, como llegues o con quien llegues pero desde ya te digo querida hija que serás lo más maravilloso que me haya pasado en la vida. Seré la persona más feliz del mundo. Dejaré todo por ti y me dedicaré a tiempo completo a ser tuya. Darte amor será mi prioridad y ayudarte a crecer será lo primero que haga.

Te mostraré todo lo que escribía sobre ti en este blog cuando cumplas 13 años, porque esa fue la edad en la que yo me enamoré por primera vez. Te voy a impulsar a cumplir tus metas, sea lo que sea que quieras pequeña yo siempre estaré ahí apoyándote.

Quizás me equivoque en el camino pero siempre sabré pedirte perdón. No me quedaré callada ante ningún error mío. Te amaré sin medida y te protegeré de cualquiera que quiera hacerte daño.

Te dejaré volar del nido cuando te sientas preparada y abriré siempre las ventanas para que puedas volver. Ese día aún ni llega pero desde ya te digo lo triste que será para mi.

No soy buena cocinera, espero que tu padre si lo sea y si estamos nosotras tres nada más pues me esforzaré al máximo para prepararte tus platos favoritos. Al final siempre habrá postre, en eso si soy buena te lo aseguro.

Te peinaré y te llevaré al colegio, espero que te gusten más las matemáticas de lo que me gustaban a mi. Igual, si tu abuelo aún tiene paciencia para enseñarte él podrá ayudar. Fue ingeniero en la marina mercante. Recuérdame contarte todo sobre él y sobre tu abuela, mi madre.

No siempre me llevé bien con ella, aunque tal vez para el momento en el que leas esto ya se hayan calmado sus revoluciones. Uy no tienes idea lo que era jajaja. (no le digas que dije eso).

Te encantará saber todo sobre ella y sacarme en cara, seguro, las cosas que hice a tu edad. Yo sí era terrible, te lo advierto desde ahora.

Te voy a enseñar todas las cartas y fotografías que guardo de mis antiguos amores y dirás "¿Ese pudo ser mi papá?" No querida, el plan solo es uno. El camino solo es uno. Las cosas que van pasando son las que deben de pasar.

Recuérdame darte todos los tips, consejos y demás sobre la vida. Recuérdame enseñarte a tocar el ukelele, sí el ukelele porque guitarra nunca aprendí jajajaja no te preocupes te aseguró que te gustará, el sonido es hermoso como tus ojos, pequeña.

Hoy me siento a escribirte, no se en realidad por qué lo hago. No se por qué hoy, no se si tenga algo que ver. Tal vez en un futuro lo sabré. Sólo sé que me dieron ganas de hablarte y aquí estoy. Tengo 23 años y no se dentro de cuanto tiempo te conoceré pero de algo sí estoy segura, tú serás el amor de mi vida.

Te ama siempre, mamá.

Orgasmos literarios

El olor de un libro nuevo es tan delicioso como el corte de sus hojas contra mi piel.
Cada vez que entro a un nuevo mundo de lectura, me activa la mente y me vuelve esclava de sus letras.
Voy pasando mis dedos por la portada, el lomo. Respiro las hojas, leo el prólogo.
Me hago amante de estos libros, del autor y de sus historias.
Estremezco con cada desenlace, cada descripción.
Cada personaje se presenta en mi vida como un amante, algunos misteriosos; otros un poco más arrogantes.
Trato de encontrarle el final y me muerdo los labios al imaginarlo.
Me llena de placer tenerte entre mis manos, me vuelve adicta saber que eres mío.
No duermo, no como.
Me quedo pegada a tu lomo.
No duermo, no como.

Digo adiós a las venalidades, a la tecnología que me acorrala y me aleja de tus letras.
Pongo todo mi cuarto en silencio y cierro la puerta.
Me acerco a tocarte una vez más, donde te dejé.
Sigilosa y con paciencia, poso mis ojos en tus letras negras.
Me acostumbro a tu compañía y voy rogando que nunca termines.
Me recuesto de mil posiciones para amarte en cada página.
Me abrigo y me envuelvo entre sábanas para acomodarme a tu lado.

Leer un libro es para mí es algo más que una aventura en mi cabeza.
Es una delicia que no sentía hace mucho.
Si me detengo es para escribir y vuelvo a tomarte para leer.
Continuo así todo el día y disfruto tus páginas amarillas.
Amo cada verso y cada acción.
Y amo más cada vez que al leerte hacemos el amor.


domingo, 5 de junio de 2016

Volviéndome a encontrar

Hay cosas que no puedo rescatar de la antigua Fiorella, quizás su temperamento y su impaciencia sean algunas de ellas, pero hay otras muy buenas que debo aplaudir.

La Fiorella de hace 5 años era liberal. ¡Wooow que chica! salía y se divertía como si fuera el último día. Cogía de la cintura a chicos y chicas y los inundaba en un mar de carcajadas interminables. No se hacía bolas con nadie, ni con nada. "Déjenlo ser" siempre decía. No juzgaba, ser juez era una tarea aburrida. Además a ella tampoco le gustaba que la gente vaya por ahí señalando y juzgandola. "Gente sin vida" decía ella.

La Fiorella de hace 5 años era soñadora. Siempre en las nubes, como decía su papá. "Flaca tu paras en otra", le decía. De todo se reía, nada lo tomaba en serio esta chica. Ella soñaba en grande, presidenta, congresista, ministra. Ella quería hacer cambios en el mundo, quería terminar con la injusticia, quería hacer de su país algo mejor. "Yo me quedo aquí, no me voy. Si puedo hacerla en el extranjero prefiero mil veces hacerla aquí" siempre decía. Terca esa niña pero su terquedad tenía alas, tenía ideales.

La Fiorella de hace 5 años era feliz. Si, claro tenía problemas como cualquiera a esa edad. Tenía la universidad, el tema de sus tardanzas en clase, su madre enojada en casa y su hermana molestosa agarrando sus cosas, pero ella era feliz. Amaba levantarse temprano para emprender cada proyecto que se le ocurría durante la noche. Tenía un cuaderno debajo de su cama y escribía sin parar cada lista de cosas por hacer. La lista era interminable. Iba desde cosas por hacer para el bienestar de su perro, hasta cursos y libros por leer para ser más inteligente para su país. No paraba. ¡Como le gustaba escribir a esta chica!

La Fiorella de hace 5 años no era envidiosa. Se reía y celebraba cada logro sin necesidad de medirse con cada uno de sus amigos. Sonreía y deseaba las mejores de las suerte, incluso hasta rezaba (aunque ahora lo quiera negar) Rezaba por cada persona que conocía, que quería. Cada noche antes de dormir y entre susurros le rezaba a un Dios en el que creía. Rezaba por su familia, por su novio (o el chico que le gustaba), por sus amigos, por sus mascotas, por sus profesores y siempre terminaba rezando por la paz mundial (si, idealista pero lo hacía), rezaba por la pobreza y por los niños del mercado cerca a su casa. Llena de bondad estaba esta niña.

La Fiorella de hace 5 años no tomaba. Si es que les contara eso a las personas que la conocen ahora, realmente no lo creerían, pero sí, ella no tomaba ni un vaso de cerveza; en realidad le parecía asquerosa. El color, el olor, el sabor... simplemente intolerante. Ella sabía como divertirse sin alcohol y en realidad incluso estando sobria ya parecía tomada, así que las personas no dudaban mucho de ella.

La Fiorella de hace 5 años no tenía miedo de amar. Ella era la persona más amorosa y sensible que podrías haber conocido en esa época, se entregaba al 100% al primer chico que le declarara su amor. Le escribía cartas y le hacía regalos. Se tardaba días y noches a escondidas comprando cartulinas, crayolas, plumones y toda clase de herramientas para hacer los regalos más ridículamente amorosos del mundo.. y sin necesidad de un tutorial en youtube. Ella amaba amar, amaba entregarse.

La Fiorella de hace 5 años cantaba hermoso. Ella se presentaba a shows en la estación de barranco y se juntaba con sus amigos a cantar miles de melodías, así escogieran canciones que a ella no le gustaran, lo disfrutaba porque sabía que no era importante que cosa cantaran con tal de cantar y pasarla bien.

Quiero volver a ser como esa Fiorella de hace 5 años. Siento que el tiempo la ha gastado y se ha ocultado para no ser lastimada, pero creo que de tanto tiempo oculta se ha perdido dentro de mi. Quiero volver a recuperarla, enseñarle todo lo que he logrado gracias a ella, abrazarla y decirle "todo va a estar bien".

Resoluciones parte II

Lo mejor es comenzar de nuevo. Desde cero, conmigo misma. Mil veces me lo he propuesto pero estaba tan interesada en no mover ni un músculo esperando, aguardando tu llegada que simplemente dejaba de lado ese pensamiento. 

En cuestión de segundos pensaba en qué debía de hacer para recuperarte. Pedirte perdón así esté o no equivocada. Ir a buscarte, así tenga planes o no con mis amigos. Quedarme en casa a esperarte, así tu nunca llegaras. Acciones que muchas veces me traían felicidad porque me regresaban a tus brazos, aquellos brazos que ahora extraño y recuerdo con nostalgia, pero desgraciadamente esa felicidad era efímera, no duraba lo suficiente porque en realidad no se trata de volver a ti siempre, se trata de estar bien conmigo misma. Si, por supuesto mataría por ver tu rostro una vez más, por besarte, por si quiera hablarte, un "hola", algo que me haga sentirte cerca, pero ¿de que sirve sentirte cerca unos segundos, unos días; si es que luego acabará de la nada? Esa felicidad que tenía a tu lado no la cambio por nada, pero si tuviera que elegir elegiría estar feliz aunque sea unos meses, un año. Un poco más de 2 días.

Nuestra relación no daba para más, lo sabemos, lo sabíamos y ahora es tiempo de comenzar de nuevo. Tener una nueva relación, pero conmigo misma. Amarme al 100% volver a descubrirme. ¡Tengo 23 años por Dios! Tengo tanto que aprender, tanto que ver, tanto que conocer, tantas personas que frecuentar, tantos libros que leer, tanta música que escuchar, tantas calles que correr. Tengo el mundo por delante y por más que me gustaría recorrerlo a tu lado no puedo frenar mi camino sólo porque ya no tengo tu mano para sostener. No puedo cerrar mis ojos y sentarme en la orilla, viendo como el resto sigue con sus vidas, como tú también lo haces. Uno elige y yo elijo no deprimirme más. Si, eso no significa que no lloraré. Inundaré mi habitación con llanto como lo vengo haciendo desde que te fuiste pero luego me levantaré y seguiré con mi vida, mi trabajo, mis amigos, mi familia y hasta mi gato. Tengo que seguir. Tengo que hacerlo por mi y si en alguna parte de ese camino alguien más o tu mismo quieres sumarte a acompañarme y darme la mano de nuevo, no diré que no pero esa persona que venga tiene que saber que no pararé, no descansaré hasta cumplir lo que quiero en la vida: Una felicidad que no sea pasajera.