El olor de un libro nuevo es tan delicioso como el corte de sus hojas contra mi piel.
Cada vez que entro a un nuevo mundo de lectura, me activa la mente y me vuelve esclava de sus letras.
Voy pasando mis dedos por la portada, el lomo. Respiro las hojas, leo el prólogo.
Me hago amante de estos libros, del autor y de sus historias.
Estremezco con cada desenlace, cada descripción.
Cada personaje se presenta en mi vida como un amante, algunos misteriosos; otros un poco más arrogantes.
Trato de encontrarle el final y me muerdo los labios al imaginarlo.
Me llena de placer tenerte entre mis manos, me vuelve adicta saber que eres mío.
No duermo, no como.
Me quedo pegada a tu lomo.
No duermo, no como.
Digo adiós a las venalidades, a la tecnología que me acorrala y me aleja de tus letras.
Pongo todo mi cuarto en silencio y cierro la puerta.
Me acerco a tocarte una vez más, donde te dejé.
Sigilosa y con paciencia, poso mis ojos en tus letras negras.
Me acostumbro a tu compañía y voy rogando que nunca termines.
Me recuesto de mil posiciones para amarte en cada página.
Me abrigo y me envuelvo entre sábanas para acomodarme a tu lado.
Leer un libro es para mí es algo más que una aventura en mi cabeza.
Es una delicia que no sentía hace mucho.
Si me detengo es para escribir y vuelvo a tomarte para leer.
Continuo así todo el día y disfruto tus páginas amarillas.
Amo cada verso y cada acción.
Y amo más cada vez que al leerte hacemos el amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.