Pocas son las veces que me siento segura de lo que hago, de las decisiones que tomo, del camino por dónde voy. Paro en constante miedo de cagarla o tomar la ruta equivocada. No creo ser la única con incertidumbre ni la última en sentirlo.
Este último año, ha sido de días difíciles, decisiones duras, noches solas y mañanas arrepentidas. Sin embargo, haber conocido tanto caos tan constante, me hace apreciar y reconocer la tranquilidad cuando la veo, la belleza de lo estable, de lo sano, de lo bueno. Eso vi la primera vez que me sonreíste.
Volviste todo blanco, el ruido en silencio y los olores en perfumes. Me tienes en constante equilibrio, en destellos, en calambres, en ganas de volverlo a intentar.