Si es primera vez que entras aquí relaja el choro y disfruta. Si es que entras porque me conoces no juzgues. Puede que no todo lo que leas te guste o lo aceptes pero esta soy yo y aquí me tienes.

lunes, 6 de noviembre de 2017

3 de mayo

- Comienzo escuchando "Youth - Daughter" -

Y yo andaba nerviosa, algo desilusionada por todo lo que había estado pasando. Salía con un chico en ese momento, alguien insípido, un pequeño antibiótico para la soledad, nada serio, nada de lo que se pueda llamar "algo más".

Me rehusaba a dejar mi pasado atrás y seguía echándole paños fríos a lo que sentía, esperando un milagro por parte de un simple mortal, engañándome a mi misma de que si esperaba quizás el tiempo suficiente él volvería, las cosas mágicamente sanarían y todo sería perfecto. No, no era así, pero no me pone triste pensarlo. Ahora no, pues cuando ya pasa el tiempo puedes ver todo desde un lugar mucho mejor. Pude ver que no eramos el uno para el otro, que ambos queríamos cosas diferentes, eramos diferentes, pensábamos diferente, sentíamos diferente y merecíamos a alguien diferente. 

Sin embargo, aquel 3 de mayo yo seguía media dormida, algo dubitativa. Así que poco arreglada y casi resignada a que esa cita iba a ser un desastre tomé valor y salí a tu encuentro. 

Recuerdo que era un día de sol, apesar de estar a puertas del invierno una increíble resolana nos sorprendió aquel día en lo poco que quedaba de la tarde en Miraflores. 

Llegué

Entre nervios y ansiedad me acerqué a una de esas señoras que venden cigarros en la calle. Jamás me había pegado al hábito pero ya sabes, fueron meses difíciles y pues, también servía de excusa para hacerme la interesante mientras esperaba.

Lo puse en mi boca, lo prendí, le di un pitazo y seguí caminando al lugar dónde habíamos quedado. Mirando alrededor, trataba de recordar como te veías en fotografías. Sólo habíamos hablado un par de veces y no tenía ni idea de qué iba a suceder. Cambió el semáforo, crucé la pista y te encontré.

Tus ojos

Fue lo primero que pude notar cuando te me acercaste. Tus ojos llenos de calidez, como si vibraran alrededor de mi cuerpo, una grata bienvenida para una extraña asustada. No voy a negar que fueron algo intimidantes pero en el buen sentido de la palabra, eran como si me retaran a estar al mismo nivel, a cambiar de actitud, a sonreirte como tú lo hiciste en esos 3 segundos de miradas.

Super decidido y con ganas de mostrarme el mundo, nos dirigimos a dónde sólo tú sabías. Tenías todo planeado. Algo que me sorprendió muchísimo, me trajo alivio y seguridad. Jamás había cedido mi timón, jamás había estado cómoda de copiloto, pero tú llegaste y me hiciste sentir tranquila, como si te conociera de años, como si fueras parte de mi. Es un sentimiento que no puede quedarse en palabras, que no puede ser descrito, es un sentimiento que va más allá de todo lo que conozco. Me sentía en casa.

- Suena "Alvvays - One Who Love You" mientras me preparo a escribir el siguiente párrafo -


Kulka

Llegamos a un pequeño café, uno de esos lugares que entre tanto ruido y música y tráfico y laberinto logras encontrar calma. No hubiera podido escoger mejor lugar que ese. Las luces tenues, un ambiente que se pintaba de colores cálidos bailando entre naranjas y amarillos con muebles que te conducen fuera de la ciudad como una pequeña casa antigua, como esa casa de la abuela, ese lugar cómodo a dónde vas a sentirte bien, seguro, en casa. Perfecto.

Nos sentamos en una pequeña mesa que escogimos al final de café, muy pegada a la barra y comenzamos a conversar ¡Dios como se pasaron las horas! Entre anécdotas y risas, cuentos, sueños, pasado y futuro. No paramos. Hicimos durar un café toda una vida sin imaginar que ese sería el primer recuerdo del inicio de la nuestra.

Barranco

Luego de eso, ninguno quería que la noche terminara. Era domingo, no era un buen día para irse a escoger bares o bailar y sinceramente no creo que ninguno de los dos hubiera querido eso. Así que fuimos a comprar un par de cervezas, caminamos un poco, tomamos un carro y decidimos irnos a Barranco, el distrito bohemio.

- Suena "Mogwai - Take Me Somewhere Nice" en mi computadora y se me escarapela el cuerpo -

Al llegar a barranco dimos un par de vueltas antes de caer en un bar de la plaza. Tomamos un par de chelas más y nos dirigimos a la bajada de baños. Al llegar al puente de los suspiros me dijiste que esperara. Tomaste aire y cruzaste sin respirar todo el puente. Jamás lo había hecho pero me gustó seguirte el juego. Llegamos hasta un pequeño balcón antes de bajar a las playas y hablamos.

Creo que fue una de las mejores charlas que he tenido, te veía mirando el mar, mirando hacia abajo, al abismo, pude sentir que habías pasado por mucho. Lo veía en tus ojos cuando me hablabas, cuando me contabas tu pasado. En ese momento sentí mucha empatía hacia ti, nuestros escenarios eran diferentes pero el miedo y el anhelo de encontrar a alguien que realmente nos quiera era el mismo.

Ese día fue diferente. Creo que jamás había tenido una cita así, tan real. Después de eso me fui a mi casa pensando lo bien que la había pasado a tu lado. Jamás me había sentido así con nadie, me parecía extraño pero al mismo tiempo quería volver a sentirlo. Me tomó unos segundos tratar de convencer a mi mente de no emocionarse, pues ambos teníamos mucho miedo de volver a amar y no nos queríamos arriesgar a mucho. Llegué a casa, te escribí lo genial que la había pasado y eso fue todo.

Aquel día me fui a dormir sin saber que ese sería el inicio de una relación hermosa, de todo lo que siempre quise tener, de aquel "valió la pena" que siempre quise decir. Ese día fue el comienzo de un amor distinto, bueno, bonito y real.

Gracias Gian por estos días desde el 3 de mayo. Gracias por ser como eres conmigo, por descubrir cosas que nadie jamás había podido, por hacer nacer en mí tanto amor que ya no me cabe en el cuerpo. Gracias por el apoyo incondicional, tu tremenda comprensión, tu amor por los detalles y el arte, por la pasión del sexo, por las risas hasta que me duela el estómago, por las miradas que me sonrojan. Gracias por aprender a mi lado, por enseñarme nuevas cosas y por darme el amor más puro que he podido conocer hasta ahora. Gracias porque sin saberlo eres la razón de mi felicidad.

Atte.

Fio