Se acabaron los días de llanto. "Después de la tormenta siempre llega la calma".
Así siempre dicen y en los momentos más tormentosos es un poco difícil creerlo pero realmente se cumple.
Este tiempo me ha ayudado a apreciar mucho más lo que tengo. No sólo a un chico maravilloso, también a mi familia y amistades.
Uno nunca puede llegar a encontrar algo si es que antes no lo ha perdido. No digo que sea necesario sufrir y perder y llorar pero a algunas personas, como a mí, quizás si le hacían falta experimentar aquellos sentimientos de ausencia, de angustia y de malestar.
Jugué mi última carta, pero jugué por primera vez. Siempre me había mantenido al margen algo cobarde, distante. Para no ser lastimada. Cuando me di cuenta que en realidad ya no tenía nada mas que perder jugué mi ultimo par. Entregué todo y se lo di a una sola persona: la persona que amaba.
Ahora no puedo estar más feliz con el resultado. Me siento tranquila, amada y en paz conmigo misma.
He decidido amarlo y confiar en su amor. Me río todos los días pensando en el y me emociono contando las horas para verlo. Me alegro de sus triunfos e imagino una vida a su lado con mucho más fuerza.
Le amo y él a mi. No hay nada más infinito y puro que esto.
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