Tengo 23 años y desde los 13 no he dejado de ser "la enamorada de alguien". Siempre que me rompían el corazón o terminaba una relación, venía otra persona a "levantarme" de las cenizas y hacerme sanar. Digamos que me sentía salvada.
Esta vez aprendí que no hay mejor héroe que tu misma. Esta vez, estuve sola. Me salvé sola, me entregué a la aventura de conocerme, sanarme, amarme y seguir adelante. Rechacé oportunidades de enamoramientos y me quedé con la persona que realmente valía la pena: Yo.
No es cuestión de miedo a que otra vez me rompan el corazón, es cuestión de responsabilidad conmigo misma. Me merezco un respiro. Entre tanta emoción, tanto drama, tanta complicaciones con "otros" cuando de por sí ya tenía complicaciones en mi vida. No me estaba tomando el respeto ni el tiempo para mi, lo cual terminaba siendo estresante y realmente agotador.
Hoy por hoy, soy quien soy y vivo en paz conmigo misma por mis propios actos. Mis decisiones me han traído la alegría que quería en mi vida. Mi felicidad no depende de nadie más que de mi y eso, debo decir, ME ENCANTA.
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