Si es primera vez que entras aquí relaja el choro y disfruta. Si es que entras porque me conoces no juzgues. Puede que no todo lo que leas te guste o lo aceptes pero esta soy yo y aquí me tienes.

lunes, 13 de febrero de 2017

Cómo superar exitosamente una ruptura amorosa

Llora.

No dejes de llorar en todo lo que hagas por el mundo. Si comes, llora. Si duermes, llora. Incluso llora yendo al baño, porque, uno, no podrás dejar de hacerlo incluso aunque te mentalices mil veces en que lo harás y dos, porque es la única forma en la que te dolerán tanto los ojos y tú cara estará tan hinchada y fea que no querrás hacerlo más.

Habla contigo misma.

Habla mientras caminas por el parque. Prende un cigarro. Si no fumas, créeme es un buen momento para comenzar con aquel vicio que tanto odiabas. Siéntate en una banca y mira a tu alrededor. Habla contigo misma, invéntate escenarios completamente imposibles de tu situación actual y discute hasta el cansancio. Responde todas las cosas buenas que pudiste decir en ese momento y que recién se te ocurrieron estando sola. Habla con tu gato si hace falta, si no tienes uno pues es un buen momento para adoptar. Su indiferencia hará que sea mucho más fácil imaginar que le estás hablando a tu ex. ¡Habla mucho! al espejo, mientras te maquillas, mientras te lavas los dientes, mientras te duchas, incluso cuando estas caminando por la calle y no te das cuenta que hay gente alrededor y comienzas a levantar mucho más la voz y la gente te mira y tienes que hacer como qué estabas cantando una canción que te gustaba. ¡SÓLO HAZLO! Porque cuando una relación termina siempre quedan cosas por decir y no todas se dicen frente a frente. A veces pasan años antes de que se vuelvan a ver y necesitas sacar todo eso de tu sistema. Simplemente liberar toda esa carga.

Bájate Tinder

Si, hazlo. Así hayas dicho mil veces que no lo ibas a hacer. Así tus amigas se indignen “pero, huevona ¿no sabes que eso sólo es para buscar tire y ya?” ¡Bájalo! No importa si una vez descargado te encuentres con tus familiares o con aquellos amigos que sólo buscan iniciar conversación diciendo “Oye te encontré en tinder ¿Qué? ¿Puede ser no?” Ignora todo eso y bájatelo. Pon una foto tipo modelo de revista y una descripción de lo más atractiva, así estés con tu gato al lado viendo películas en pijama. Nadie está viendo. Siéntete sexy. Hazte creer a ti misma que puedes con esto. Que esto de gilear es cosa fácil, que ya estas superándolo, qué no era para tanto. Hazte creer, claro está pues una vez que lo descargas no le das match a nadie y sólo te la pasas haciendo skip para la izquierda o manteniendo conversaciones absurdas e incluso lidiando con acoso sexual de gente completamente desconocida, pero tú te sientes en onda. Te sientes bien. Tu autoestima está por los cielos, por supuesto todo esto hasta que te encuentras a tu ex en tinder y comienzas a ver sus fotos y hay algunas que hasta tú tomaste y ves su descripción súper “buena onda” y tu presión arterial comienza a subir y tu cara se comienza a sentir caliente y tu corazón se va acelerando poco a poco hasta que explotas. ¡HDP! Te indignas como tremenda conchuda e invitas a salir al primer match de tu lista. Todo mal, desde que llega al encuentro ya lo odias. Ni te maquillaste, ni combinaste bien la ropa que traes puesta, incluso ni te interesó bañarte. Si al fin y al cabo estás ahí por cumplir. Comienzas a odiar a este susodicho y sólo quieres que se calle o le caiga un rayo o la S venga y le pase encima, cualquier cosa para terminar la insoportable y completamente inapropiada cita que están teniendo, hasta que menciona algo que llama tu atención. Quizás una serie que te gusta o un grupo musical que tienen en común y que ni te habías percatado. Entonces, lo miras y te das cuenta que no es un ser tan detestable, es más no es tan desagradable conversar con él, es más no la estás pasando tan mal. Así que bajas la guardia y comienzas a disfrutar de aquella cita. Al llegar a tu casa te das cuenta que pasaste horas sin pensar o si quiera hablar de tu ex y que realmente no fue tan molesto salir un poco de tu zona de confort y conocer a otras personas bastante interesantes.

Retoma amistades antiguas

Toma tu lista de amigos de Fb y comienza a scrollear. Habla con amigos que no ves hace años, con aquellos que quizás dejaste de comunicarte por “falta de tiempo” o porque en realidad estabas tan distraída en hacer que una relación de mierda funcionara que te olvidaste que ya tenías otras relaciones forjadas con personas realmente buenas que dejaste atrás y que probablemente hoy te odian pero que sabes que en el fondo de sus corazones de melón pueden volver a aceptar tu amistad. Claro está, no sin el hermoso ritual de humillación de contar toda la historia del “porqué ahora estas soltera”. Créeme vale la pena darles ese regocijo.

Aprende a estar sola

Si bien lo primero que uno hace al terminar una relación es “distraerse”. Claro, esta distracción casi siempre al principio viene en compañía. Llámesele, salir a una discoteca a bailar con amigos o a un bar hasta que te pongas súper borracha y olvides tu zapato en el taxi o te quedes dormida en la escalera de tu casa a las seis de la mañana o quizás la distracción venga con un nombre y una solicitud de amistad en Fb a la mañana siguiente. Llámesele tal vez, Eduardo, Mauricio, Ricardo, Rodrigo, entre otras distracciones de las cuales siempre nos arrepentiremos. Bien, esto no está del todo mal pero siempre va a haber un momento en que el que tengas que parar. Ya sea porque te das cuenta que tu billetera no alcanza para tanta juerga o porque tu cuerpo ya te dice que pares o porque tu dignidad está más perdida que la mamá de Marco. Llega un momento en el que simplemente paras. Este es el preciso momento en el que te das cuenta que no puedes llenar un vacío con salidas banales y encuentros fortuitos. Vuelve a encontrarte. Sé que suena muy cliché, pero hazlo. Vuelve a coger ese libro que dejaste a la mitad, esa película que siempre quisiste ver, esas clases de guitarra que siempre quisiste aprender, esa canción que siempre quisiste componer, esa experiencia que siempre quisiste vivir, aquel viaje que siempre quisiste hacer y así podría seguir hasta el cansancio. Conoce cosas nuevas de ti, pero sola. Aprende a quedarte un sábado en la noche sin necesidad de pensar que debes estar rodeada de gente y ruido y trago y malas decisiones para sentirte bien. Aprende a hacer que tus días cuenten y a dejar un poco aquella dependencia emocional que quizás adquiriste al estar emparejada tantos años. Suelta un poco y vuélvete a construir de nuevo, porque no es nada fácil terminar. Pierdes partes de ti que una a veces ni sabía que tenía, te sientes rota y triste, sientes que no fuiste lo suficiente para alguien o que no encontrarás a alguien que sea lo suficiente para ti. Entras en un círculo de dudas, temores y mucha ansiedad que sólo tú puedes solucionar con el tiempo.

Así que sigue estos pasos o no lo hagas porque la verdad de la situación es que realmente no hay un manual para superar exitosamente una ruptura amorosa. Nadie lo hace con éxito. Todos se equivocan, algunos más de una vez (yo) algunas veces más de tres (yo de nuevo) pero en algún momento logras hacerlo. A veces lo haces porque aparece alguien nuevo en tu vida y esa ilusión llena cada espacio de tu cuerpo y te sientes bien nuevamente y quieres querer y te sientes listo para hacerlo y darlo todo, tanto que ya no hay espacio para nadie más, menos para el pasado. Otras veces lo haces porque aceptas, con el tiempo, que esa persona no era realmente para ti, no era realmente como tú la idealizabas y a pesar del tiempo y de los recuerdos y de los buenos sentimientos que quizás se dieron por ambos, simplemente se tienen que separar y cada quien debe seguir con su vida, sus cosas, sus sueños y tratar de ser felices. De una u otra forma, todo pasa. Para bien o para mal, de todo se aprende. Así que no te preocupes tanto y sigue adelante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.