Si es primera vez que entras aquí relaja el choro y disfruta. Si es que entras porque me conoces no juzgues. Puede que no todo lo que leas te guste o lo aceptes pero esta soy yo y aquí me tienes.

sábado, 10 de junio de 2017

G

Y cuando te vas me tengo que recostar.
Respiro y doy tres suspiros mientras me llevo las manos al pecho.
Cierro los ojos y recorro tus recuerdos.
Comienzo por tus ojos, aquellos que siempre me sonríen cuando llegas a casa.
Cuento cada una de tus pestañas, las que dices tener tristes, las que beso cuando lloras.
Me concentro en tus ojeras, las más bellas. Las almohadas de una mirada tierna, de un camino sin frenos, de una pasión constante.
Me quedo colgada uniendo tus pecas, formando dibujos, imaginando historias de su creación,  pensando en si se deben a la herencia que tienes por parte de tu madre o sí salieron por un día de mucho sol.
Bajo hasta tu boca, aquí es dónde el corazón ya no responde. Mi control desaparece. Mi calma se disipa. Mis manos, que yacían en mi pecho tiemblan sintiendo los retumbes y saltos que este da y el deseo planta su bandera al frente formando filas hacia la revolución del placer. Y es que al recordar tus labios, recuerdo la primera vez que los besé, lo largo que fue esperar probarlos, tenerlos tanto tiempo al frente y disimular las ganas de morderlos, de sentirlos, de quedarme a dormir en ellos hasta que finalmente pude tenerlos en mi, sentir tu barba en mi rostro, tus manos marcando territorio en mi cuerpo y tu pecho bombeando aceleradamente contra el mío. Debo confesar, que tus labios son de los mejores que he probado, de los más carnosos, de los más sensuales, que calzan a la perfección con los míos, al igual que tu cuerpo, que tus manos, que tu esencia.
Debo confesar que me enamoré de ti en 2 días, que desde que te vi ya sentía que te conocía, que eres todo lo que pensaba tener, lo que no recordaba que quería, lo que daba por perdido, de lo cual me resignaba a no encontrar. Eres esa luz, esa calma, aquel remedio para todos mis días malos. Eres lo que más protejo últimamente, lo que cuido, atesoro, lo que quiero.
Ese eres tú, la persona con la que todo se siente tan correcto, tan posible, tan perfecto. Un alma entre tanta gente, una posibilidad entre miles de intentos fallidos, una vez a las quinientas. Un destino, un futuro. un ahora.


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