Si es primera vez que entras aquí relaja el choro y disfruta. Si es que entras porque me conoces no juzgues. Puede que no todo lo que leas te guste o lo aceptes pero esta soy yo y aquí me tienes.

viernes, 12 de octubre de 2018

Cosas de las que jamás hablé

Hace como 6 años me enamoré por segunda vez. Por lo menos, eso creí. Lo llamé "Él" en las etiquetas de este blog, que no me atrevo a volver a leer. Si alguna vez estos escritos pasaran a mi hijo o hija, pues espero poder leer esas etiquetas juntos y que todo esté bien.

Sus libros, su cerebro, su sentido del humor, él, me llevó a las alturas. Me hizo conocer un amor lleno de detalles, de pequeñas frases célebres, de poemas y canciones. Un amor que me llego a cegar por completo, tanto que no pude ver cuando comenzó a comerme viva.

Me lastimó de formas en las que jamás había pensado ser lastimada, me escupió y me golpeo de formas en las que sólo ves en las películas, me maltrató e insultó en la comodidad de su cuarto. Me cagó.
Eso hizo, me cagó.
Y jamás pude hablar de esto. Jamás lo enfrenté, ni le dije ni una sola palabra. Me callé. Vergüenza quizás, llamenlo como quieran. No entenderían. Yo no entendía. Sigo sin entender.

Hace un mes me llamó, jamás le alejé del todo, jamás le dije nada, no omití de mi vida, no denuncie, no hice ni mierda, sólo intenté seguir, pero de la peor manera, cargándolo en mis brazos, tanto lo cargué tanto que no tenía espacio para sostener nada más, ni a mi misma, no podía contar ni con mis propias manos para poder consolarme. Me cagué y así seguí por 6 años.

6 años pasaron y hoy recién puedo liberarme. Hoy recién pude hacerle frente, pude hablar, pude decirle que no había olvidado, que no podía hacerlo, que me hizo daño, que no se haga el desentendido, que no me llame, que se muera, que se aleje ¡que qué mierda me hizo!

Y ahora tiemblo mientras escribo, mis dedos se mueven hacia ángulos que no deseo, no controlo lo que estoy sintiendo, no se si es miedo, si es pena o libertad de poder haber cerrado este capítulo después de tanto tiempo, de tanto trauma, de tanta mierda.

Tú me hiciste creer que no era digna de nada. Tú me hiciste creer que jamás sería suficiente, que siempre sería lo más mínimo de todo. Así como te tomaste la libertad de minimizarme en aquel cuarto, así como me llamaste perra, como me cogiste del cuello para querer estrangularme como si mi vida no valiera ni una mierda, pues sí, si vale y mucho y después de ti vinieron hombres increíbles a los que jamás pude dar ni mierda por tenerte aún entre brazos.

¡Se acabó! Te vas a la mierda, por fin después de 6 años tuve el valor de hacerte frente y decirte todo lo que quería decir. Por fin dejé de verte con amor y comencé a verte como lo que eras, una mierda. Un daño en mi vida, un error, sólo un error.

6 años han pasado y hoy estoy recién aprendiendo a quererme de nuevo. Sin miedos, sin prejuicios, sin dudas, sin ti, sin tu voz de mierda en mi cabeza diciendome que no soy lo suficiente, haciendomelo saber a cada paso que doy, haciendome creer que es mejor tener tu amor enfermo por años que un amor de verdad.

¡TE JODES!
A ti y a toda tu mierda, adiós y esta vez que bueno saber que es para siempre.

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